Daniel Acosta, Espacios de inclusión

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Situándose en un lugar indefinido entre la arquitectura, el diseño y el arte, el trabajo de Daniel Acosta (Rio Grande, Brasil, 1965) cuestiona la proverbial inutilidad de este último. Sus esculturas/recintos/muebles invitan al espectador a un ejercicio activo de participación, interacción y diálogo.

Toporama: multifuncional vergueiro, 2010

Toporama: multifuncional vergueiro, 2010

Acosta invoca una larga tradición de arquitectura y diseño que parte de los postulados modernistas (estandarización, uso de materiales industriales, coordinación modular) y a la vez escapa de ellos mediante líneas de fuga en donde el rigor geométrico es puesto a jugar (y es puesto en juego) por medio de formas orgánicas inesperadas. En muchas de sus obras Acosta hace referencias eruditas a la historia del diseño moderno; en su trabajo se pueden ver ecos de Charles y Ray Eames en el uso creativo de los materiales industriales como el contrachapeado (plywood), de Archigram en la idea de la arquitectura como organismo, de Joe Colombo en la creación de espacios-objeto, a la vez muebles de escala arquitectónica y recintos que contienen al espectador/usuario proponiéndole usos o actividades múltiples a su interior. Las referencias de Acosta a la historia del diseño moderno ayudan a situar su trabajo en una línea conceptual de corte utópico en donde el diseño y la arquitectura aspiraban a tener posibilidades reales de transformación de la sociedad. La distancia histórica nos permite ver hoy los límites de tal pretensión. En ese sentido, la aproximación de Acosta no está exenta de una actitud crítica: el uso de ciertos materiales como la Formica tiene ya su carga de anacronismo, vestigios de un pasado reciente en el cual progreso y tecnología parecían ir de la mano.

Satolepkosmocave, 2006

Satolepkosmocave, 2006

 

Al referirse a su trabajo, Acosta habla de disponibilidad funcional, en el sentido que si bien sus objetos permiten una interacción, no necesariamente la demandan. Muchos de estos trabajos son el resultado de comisiones, y en ese sentido intentan resolver desde el diseño una situación funcional y espacial específica. Son espacios de inclusión, abiertos al público, que incentivan un uso no normado ni controlado. Muchos de estos proyectos están en lugares públicos y su acceso es completamente libre. Es usual que a su interior se den conversaciones entre personas que no se conocen, pues la situación de intimidad establece un marco propicio para este tipo de interacción espontánea. Por ejemplo en SATOLEPKOSMOCAVE (2006) -la primera en una serie de recintos/esculturas- la estructura, situada en el espacio público de Pelotas, proponía un espacio de observación del patrimonio arquitectónico de la ciudad. En TOPORAMA, realizada para el Centro Cultural São Paulo (2010), una serie de bancas de distintos tonos de madera y con variaciones incrementales en su tamaño generan un recinto escultórico que puede ser objeto de observación, o bien puede ser alterado por los usuarios en función de sus necesidades para conformar pequeños grupos de discusión o lectura mientras esperan para entrar al cine o a una obra de teatro.

Cavurba, 2011

Cavurba, 2011

CAVURBA (2011), concebida para la exposición Paralela en Sao Paulo, se situaba a la entrada del recinto en donde se dispuso la muestra, al aire libre. El público la usaba para conversar, fumar, o esperar a alguien antes de entrar a ver la muestra, sin tener certeza de si se trataba de una de las obras de la exposición, o de mobiliario urbano. Esta ambiguedad no preocupa a Acosta: por el contrario, la situación de la pieza en el espacio público era esencial, pues al interior del espacio expositivo la obra hubiera sido leída como escultura y probablemente su utilización hubiese sido más cercana al ritual propio de la visita de arte (entrar, experimentar, salir), que al uso que se le dio.

No todos los proyectos de Acosta son pabellones auto-contenidos que se perciben desde afuera como objetos: algunos de ellos alteran de manera sutil el espacio, desde adentro, con los mismos resultados.

Replikashelvesystem, 2011

Replikashelvesystem, 2011

Uno de los componentes de la 8 Bienal de Mercosur en Porto Alegre, Brasil, de la cual fui el curador general, era un espacio de encuentro para los artistas, los mediadores y el público que llamamos Casa M. El corazón de este proyecto era la biblioteca, que albergaba el valioso archivo de la bienal y su historia expositiva. Acosta concibió REPLIKASHELVESYSTEM, de la cual posteriormente realizó una versión en madera industrial cruda y a mayor escala para el espacio FLORA en Bogotá, Colombia. En ambos casos se trata de una biblioteca estrictamente funcional (vista frontalmente es una retícula completamente regular), pero con un juego formal que influye en la percepción del espacio: tanto en su vista lateral como en la planta, las superficies verticales y horizontales que conforman la biblioteca han sido cortadas en zig-zag y encajadas para que formen picos y valles en ambos sentidos. El efecto óptico altera completamente el espacio, sugiriendo dinamismo y movimiento según el ángulo desde donde es mirada y con el recorrido del espectador. Acosta complementó la biblioteca con una viga aérea, una columna y una banca que ayudaban a integrar el espacio circundante dentro del área de influencia del mueble.

Acosta es consciente del potencial transformador del arte cuando hace el tránsito hacia la esfera del diseño, cuyo mandato de resolver en términos estéticos una prioridad funcional lo hace necesariamente más cercano al uso por parte de las personas. Refiriéndose a este asunto, Acosta ha afirmado: “Todos estos trabajos, más allá de tener una situación digamos más escultórica, o sea que presentan una visualidad interesante, materiales, estructuración… tambien pueden ser vistos como pequeñas arquitecturas en función de su uso.  La posibilidad de que uno se pueda sentar los aproxima al mobiliario urbano y al diseño. Cuando están sentadas las personas pueden, entre otras cosas, observar el ambiente alrededor. Entonces, (estos trabajos) son como dispositivos que potencian el ambiente, señalando por contraste, en el caso de la ciudad, los espacios de exclusión”.  La arquitectura escultórica de Acosta representa justamente lo opuesto, planteando espacios de inclusión en donde el espectador ejerce su derecho ciudadano de expresión.

 

José Roca.