Juan Lealruiz, Árbol Genealógico

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 06/08- 18/10- 2014

 

Muro de familia

 

Good night good night everybody 
Everybody everywhere
Good night

 

Tras no exponer de manera individual desde 2001, Juan Lealruiz presenta en FLORA una breve serie de obras realizadas en los últimos años. Lealruiz salió de Colombia hace más de tres décadas y reside en Milán, Italia, en donde ha creado con los años una casa y estudio en donde cada detalle está estudiado y cada superficie cuidadosamente pensada para que arte y vida estén tan intrincados que sea imposible separarlos; este conjunto arquitectónico es considerado por el artista como parte integral de su obra. En años recientes ha hecho lo mismo con una casa de campo en las afueras de Bogotá. La operación de traslado de uno de los muros de su casa (Muro de familia, 2008) a la sala de proyectos de FLORA requirió, en consecuencia, una larga e interesante discusión por más de un año sobre cual es el lugar de la obra de arte, y qué sucede cuando viaja de su contexto de producción al de exhibición.

 

Nótese que se las medidas de tiempo aparecen de manera recurrente en el párrafo anterior: si hay una palabra que defina el trabajo de Lealruiz (que se mueve indistintamente entre la fotografía, la escultura, el dibujo, la instalación, el sonido, el paisajismo y la arquitectura), es tiempo, y más específicamente paciencia. Cada obra requiere de largos periodos para ser conceptualizada y aún más en ser realizada. Varias de sus obras requieren la participación de otros, como la serie de fotografías de todas las personas que visitan su estudio, la cual tomará muchos años en ser terminada. Lealruiz ha construido su estudio de tal manera que con el transcurso del tiempo se irá cubriendo por completo de enredaderas, y ha realizado obras que sólo estarán listas cuando las plantas que las invaden sean adultas. Una de las obras que mejor ejemplifica tanto el cruce entre arte y vida como la noción de tiempo en su obra es su página web. La página es un diario vital exhaustivo, un archivo en línea de todas sus obras, sus cartas familiares -inclusive las más íntimas- los certificados, carnets, cartas oficiales, diplomas, y en general cualquier documento de cierta importancia relacionado con su vida desde que era niño hasta el día de hoy. Así como no hay razón para afanar el transcurso de la vida, tampoco la hay para afanar la ejecución de una obra, la cual llegará a su fin en el momento apropiado, o continuará su curso sin un término preciso.

 

 

Volvamos pues a Muro de familia. La obra es un conjunto de dibujos realizados por el artista en diferentes periodos, objetos decorativos, muebles, lámparas y en particular fotografías familiares y de amigos en diferentes momentos de sus vidas, algunas originales, otras reencuadradas y ampliadas a otros tamaños, todo ello colgado en el muro en muchas filas, acumuladas como en un salón decimonónico. El conjunto de objetos e imágenes crea una trama de relaciones que para el artista tiene un sentido preciso -no así para el espectador, quien sin embargo puede establecer relaciones más de orden formal. Pero el retrato familiar tiene la particularidad de constituirse a partir de arquetipos: la fiesta de colegio, la reunión familiar, el baile de graduación, la fiesta universitaria, la cena conmemorativa, el paseo. En ese sentido, todos podemos sentirnos identificados con estas fotos de otros porque aluden a situaciones que nos son comunes.

 

Espacio invisible

La exposición está complementada por otras piezas: Espacio invisible (2013), Santísima Trinidad (2012) y Good Night (1998). La primera, una gran roca traslúcida que cuelga del techo, representa aquellos espacios incognoscibles al interior de cada quien, los cuales tratamos de encontrar para entendernos y aceptarnos; los espacios en blanco entre las fotografías de Muro de familia son también espacios invisibles de relaciones interpersonales, y en ese sentido hay puntos de contacto entre ambas obras. estas dos piezas refuerzan otro rasgo característico del trabajo de Lealruiz: la fragilidad. Más que frágiles en si mismos, sus trabajos aluden a la condición humana y a la vulnerabilidad del individuo.

 

Precisamente a esta vulnerabilidad alude una de las obras de esta exposición, Santísima trinidad, pieza inspirada por una pérdida familiar. Santísima trinidad es una cruz que representa la conjunción de amor y firmeza conformada por un ángulo metálico rígido -la norma- y una delicada pata de ciervo.

 

En el Archivo audible se presenta la pieza sonora Good Night, que lleva el título de la última canción del llamado álbum blanco de los Beatles. Good Night consiste en el sonido de texto del catálogo de una de las últimas exposiciones individuales de Lealruiz, siendo mecanografiado.

 

 

 

Una cuarta pieza, que ocupa el lugar que dejó libre Muro de familia, estará exhibida de manera privada en el estudio de Lealruiz, pero no por ello podemos dejar de hacernos una imagen mental: en la pared se disponen en una trama regular todas las páginas de Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, la monumental saga de una estirpe condenada. Cada página tiene el texto borrado con blanqueador excepto por los nombres propios, que en esta novela son multitud. La acumulación de nombres, en ocasiones muchos por página, da la dimensión de las interacciones humanas en la novela, y es en cierto modo otra versión, más universal, de la compleja trama de relaciones presentes en Muro de familia, el árbol discontinuo de una genealogía muy personal.

 

José Roca, 2014.