Adriana Martínez / Nicolás González. Beca CONSCAR 2015

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Beca Tutoría Artística CONSCAR
Adriana Martínez / Nicolás González

 

Como tutor a cargo de los proyectos de Adriana Martínez y Nicolás González _los dos ganadores de esta primera versión de la Beca Tutor de FLORA_ debo decir que mi relación con ellos ha sido muy diferente a la que establezco con mis estudiantes cuando dicto clase en universidades. Acá no hubo un espacio institucional omnipresente que avalara oficialmente nuestros encuentros, no califiqué, no llamé lista, no hubo un currículo que seguir; por tanto, siento que no fui “profesor”, ni “maestro”. En una academia la jerarquía dicta que la persona a cargo de la clase señale el camino al estudiante; pero en este caso fue al contrario: yo me puse al servicio de Adriana y Nicolás acompañándolos por los caminos que tomaron. Liberado de mi mote de “profe”, fui su par, su compañero, respetando sus ideas y maneras, tan diferentes y, sin embargo, con puntos en común.

 

Adriana desviando el uso de objetos, trabajando lo simbólico, el deseo, la fortuna; generando tensiones entre lo tangible y lo intangible, entre el tener (dinero) y lo inasible. Nicolás abrazando la nostalgia, operando a partir de huellas y registros, de lo escultórico, aludiendo a transformación, recuerdo y desplazamiento. Los dos, recolectores de objetos y materia. Los dos, preocupados por las fronteras, los recorridos y la transformación, por la ironía y la simulación, yendo de lo presentativo a lo representativo y de vuelta.

 

Como tutor, confieso que fui un acompañante muchas veces silencioso, o que apenas hacía eco de sus voces. Hablamos de todo un poco. Me perdí con ellos, me encontré con ellos. Les hacía coro, les hacía barra. ¿Qué más hace un tutor, qué hace un compañero de ruta? Pues compartir y guardar secretos; porque hay cosas que no se pueden traducir en palabras, hay motivos que necesitan permanecer ocultos, pensamientos que se guardan. Pero, además, hay enseñanzas en hechos que se comprenden mucho después de ocurridos. Por esto, las piezas aquí exhibidas son un resultado que puede ser visto como un vestigio, restos incompletos de un proceso compartido maravilloso que aun está vivo.

 

Estas piezas, claro, hablan por sí solas. Son de Adriana y Nicolás. Y aunque siento que las conozco como si fueran propias; a la vez, son un misterio para mí.

 

Humberto Junca Casas.