Gabinete # 12: Colectivo Mangle, Celosía natural

Categorías: Gabinete Pasada

18/06 – 30/07 – 2015

 

El trabajo de colectivo Mangle (Diego Fernando Álvarez y María Paula Álvarez) está centrado en la madera. Siendo ambos formados como carpinteros, el buen conocimiento y manejo del oficio les ha permitido llevar esta práctica al límite. A través de la modificación de herramientas y la exploración de otras posibilidades de la madera, han logrado crear formas inesperadas, que la presentan como un elemento flexible y maleable, más cercano a materiales como el plástico, el metal o el tejido.

 

 

Celosía natural es parte de una serie de piezas que retoman los diseños de las rejas de la ciudad de Bogotá, identificada en gran parte por el trabajo de ornamentación en hierro en ventanas y puertas de sus edificaciones. Estas rejas, construidas con patrones que remiten a elementos de la naturaleza, como flores y hojas, aparecen como formas orgánicas que decoran, embellecen y a la vez aminoran el sentido de inseguridad de este dispositivo implementado para proteger los recintos.

 

Las primeras celosías creadas por Mangle repetían diseños de rejas relevados durante recorridos que hacían por la ciudad. Piezas posteriores muestran diseños realizados a través de la superposición de dos patrones tomados de las mismas rejas.

 

En Celosía natural, el colectivo Mangle inicia la creación de patrones propios, pero inspirados en dibujos del naturalista alemán Ernst Haeckel, específicamente de sus láminas de orquídeas. Recuperando un fragmento de una de las láminas, Mangle geometriza la forma de una orquídea que luego convierte en patrón para crear el entramado de la celosía.

 

La reja que vemos en la vitrina, como gran parte de los trabajos de Mangle, está construida con meplex o chapilla, que surge de desenrollar un árbol o trancharlo, es decir cortarlo en láminas muy delgadas de 0.5 milímetros de espesor. De esta forma, la pieza en el gabinete se construye a partir de un tronco desenrollado que llega a 12 metros de longitud, generando una contraposición entre la imagen natural del árbol y el artificio de la reja. Ésta última despojada de su funcionalidad, al convertirse en un objeto de contemplación, tras el vidrio de la vitrina.